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Estrategia y gestión digital

05 consejos para trabajar en equipo sin machetearse en el proceso

  • por Angel Melgar Prado
  • 4 min. lectura
Equipo discutiendo en reunión, ilustración de consejos para trabajar en equipo sin conflictos.

Durante estos 14 años trabajando como publicista en distintas agencias, pude ser testigo de algunas prácticas de relacionamiento laboral que no aportaron a mejorar la sinergia en el trabajo, sino más bien terminaron por generar enemistades y malos tratos, perspicacias y hasta despidos o renuncias arbitrarias. Pero este espacio no es para contar ese tipo de anécdotas, sino para llegar a conclusiones que pudieron evitar dichos conflictos. Ah, ¿y por qué 05 y no 07 como Dross?, pues, este es mi top.

1.- Corregir en privado, felicitar en público

Sé que a muchos nos cuesta mantener calma y serenidad en momentos de angustia, ya sea por un error que otra persona cometió, o por algo que no se cumplió, y más aún porque tal vez todo ello recaiga en nuestra responsabilidad, pero es el momento donde más se debe demostrar el tino y manejo de la situación. Conversar sobre el error que se debe corregir, y demostrar que con aquella falta se puede transformar en una oportunidad, es algo que debe tratarse en privado a fin de no exponer ni herir susceptibilidades. Si en cambio, alguien del equipo hizo algo bueno, y repercutió en el elogio del cliente, es una oportunidad de realzarlo en público, y hacer aún más meritorio dicho elogio, con el reconocimiento de todo el equipo. Creanme, todos vamos a estar felices por ello, porque si gana uno, ganamos todos.

2.- Como sucede en las autopistas: cede el paso

Cuando se trata de la convivencia laboral, se llegan a formar ciertos egos que son propios de las características de la persona o son construidas por la evolución de su personalidad. Uno trata de destacar del resto, y es buena la idea de superación, pero eso no significa que se deba pasar por encima del otro. Cuando tengas oportunidad de resaltar algún logro que hayas obtenido del cliente, no lo enfoques desde lo que hiciste, si no desde lo que se hizo en conjunto con el equipo, haz partícipe y merecedor del logro a todo aquel que se involucró o que al menos estuvo presente en ese proceso. Esta actitud es ciertamente loable, y, de alguna manera, va a generar unidad y sentido de pertenencia de todos los colaboradores.

3.- Respeta el tiempo de los demás

Algo que sucede muy a menudo en los entornos de trabajo es la carga laboral. Algunas veces muy habitual, algunas veces muy de vez en cuando, pero siempre sucede. En esos momentos, cuando las papas queman, cuando el incendio sofoca y cuando la chamba está a 1000 por hora, es cuando se debe administrar los tiempos para ejecutar lo demandante y dosificar en etapas lo que falte por resolver. Esto es ideal para no sobrecargar los recursos que están poniendo el hombro para resolver esa demanda, sobre todo si esto pone en riesgo su equilibrio dentro de la organización y su tiempo invertido dentro de la misma. Todos tenemos una vida después del trabajo, y siempre hay que ser conscientes de ello y aprender a respetarlo.

4.- No todo es para ayer, ni siquiera para hoy

Lo que muchos hemos pasado en algún momento es ponernos al hombro todos los pendientes que hay. Sin embargo, no solemos gestionar meticulosamente el cuadro de “to do” y todo se vuelve prioridad. Pero, ¡no seas loco(a)! no se trata de terminar todo cuanto antes, esto no es una carrera, es un trabajo de eficiencia y compromiso para que quede bien. Del apuro pueden surgir errores, entonces es mejor evitar y avanzar con foco en el trabajo ordenado y pulcro. Vuelve al Click Up, Trello, Monday o lo que uses y tómate el tiempo para organizar concienzudamente las tareas y delegar correctamente las responsabilidades al equipo. 

5.- Haz valer los tiempos del cronograma sin dejar de lado la flexibilidad

Sucede mucho, bastante, que las tareas no llegan a cumplirse en los tiempos definidos en el cronograma, pese aún a que se hizo hincapié en la reunión de kickoff. Esto pasa porque usualmente las aprobaciones por parte de cliente demoran, ya sea porque mantienen un organigrama en donde si o si pasa por varias revisiones, porque la tarea inicial “mutó” y ahora se volvió más compleja y demanda más tiempo desarrollarla, o porque hubo cambios de último minuto. Pero el punto es que, sea lo que fuere, controlar los tiempos implica tener márgenes de tiempo que sean moldeables a imprevistos, en pocas palabras, se debe considerar un “colchón de tiempo”. Respetar el cronograma dice mucho del proceso organizado de la agencia, pero sabemos que ceñirnos tal cual, termina siendo solo un ideal. Aprendamos a generar flexibilidad para algún imprevisto del cliente, de modo que se sienta atendido y sobre todo socorrido ante un eventual suceso, y, a la par, que nuestro equipo procese los ajustes sin ponerles la soga al cuello.

Sobre el autor
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Angel Melgar Prado New Business Manager

Comunicador social (USMP) y amante de la publicidad. Ha liderado proyectos y equipos en diversas agencias, siempre con la habilidad de conectar ideas con resultados. En Aranea es quien abre puertas: representa a la agencia, genera nuevas alianzas y detecta oportunidades. Cuenta con un Máster en Transformación Digital y Desarrollo de Negocio por la Universitat de Barcelona.

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