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Experiencia de usuario

Diseñar para todos: una lección sobre accesibilidad desde el bus

  • por Angel Melgar Prado
  • 4 min. lectura
Ilustración de trabajadora del Metropolitano colocando un cartel de asiento reservado, metáfora sobre empatía y accesibilidad web.

Hace un par de años (cuando no tenía moto ni auto) viajaba en el bus de transporte público. A veces iba sentado y otras tantas veces iba de pie, y como era mi costumbre, si estaba sentado pero veía una persona de edad avanzada, una mujer gestante o alguien con alguna discapacidad, me levantaba inmediatamente a ofrecer mi asiento. Sentía que era una muestra de preocupación por la otra persona, un valor que fue inculcado en casa y que ya de adulto lo podía replicar, tal cual me enseñó mi padre. Pero estas personas ya tenían un asiento reservado, debido a su condición, y que detalladamente se mostraba en un sticker pegado en el vidrio de cada bus, y que se reforzaba con una diferenciación del color de estos asientos, que usualmente eran pintados de color rojo. Sin embargo, esto no siempre se respetaba.

Aquí abro paréntesis para complementar la idea con una anécdota en otro tipo de bus. Una vez, cuando cursaba la universidad, ya en los últimos ciclos en 2008, tuve la oportunidad de viajar a Estados Unidos por un programa llamado “Work and Travel”, en donde viví y trabajé allá por 03 meses. El punto es que, cuando me tocó tomar el bus de transporte público para ir al trabajo, me sorprendí de ver algo que jamás había visto en Perú. Mientras miraba por la ventanilla para apreciar el paisaje, llegando a un paradero autorizado, de pronto el bus se detuvo y comenzó a sonar y temblar algo fuerte, yo me asusté un poco y me quedé intrigado hasta que una puerta situada al medio del bus se comenzaba a abrir mientras se desplegaba una especie de rampa, entonces subió una persona con discapacidad en silla de ruedas. La rampa se acopló nuevamente, se cerró la puerta y continuamos el camino. Quedé boquiabierto. Cierro paréntesis y regresamos a Perú.

Hace unos años, cuando el Metropolitano entró en vigencia, ya se podían ver estas rampas eléctricas, pero antes eran inexistentes, y entonces reflexionas sobre las situaciones que pudieron pasar distintas personas al no tener una manera adecuada de acceder al sistema de transporte público en épocas pasadas.

Sabemos que  la ley N° 28683 establece la atención preferente a mujeres embarazadas (o con niños pequeños en brazos), niñas, niños, adultos mayores y personas con discapacidad en lugares de atención al público. Pero, en mi cabeza, y seguramente en la de muchos de ustedes, cuando cedemos el asiento no lo hacemos necesariamente por lo que la ley indica, si no por el simple hecho de sentir empatía por la otra persona.

En el desarrollo de plataformas digitales siento que ocurre exactamente lo mismo. Muchas veces se construyen páginas web que son difíciles de entender, acceder y navegar en ellas, y presentan barreras que terminan por darte una mala experiencia. Miremos esta analogía:

Lo malo que puede haber en un bus de transporte público vs en una página web:

  • No hay sillas marcadas para personas con una condición preferente (BUS)
  • Las secciones de la web demoran en cargar. (WEB)
  • Los asientos están muy pegados y a las justas entran tus piernas. (BUS)
  • Los colores y contraste de la web no te dejan leer con claridad. (WEB)
  • No hay una rampa eléctrica para personas en sillas de ruedas. (BUS)
  • La web carece de una lógica comprensible en la comunicación. (WEB)
  • No hay agarraderas firmes que den estabilidad mientras viajas de pie. (BUS)
  • La web no se implementó con un código robusto. (WEB)

Tanto el bus como la web deben tener en orden los lineamientos que se vulneran en la lista que acaban de leer, y a eso se le llama ser empático o pensar en accesibilidad digital, como es en el caso de los desarrollos web. Si no se respetan estos estándares, tu “viaje” será tedioso y hasta podrías pensar en ya no volver a usarlo.

En la accesibilidad web, se muestra una preocupación genuina por las personas que interactúan con el sitio web, ya que esos detalles que no se ven a simple vista, son los que terminan marcando la diferencia. Pero esta accesibilidad a la que nos referimos parte de herramientas que construyen este propósito, y que están inmersos en los conocimientos de varios perfiles profesionales dentro de la agencia, como por ejemplo el UX/UI, la programación back end y front end, así como en la redacción y contenidos audiovisuales. Ciertamente se orquestan todas estas partes para construir la accesibilidad web, y así dar forma a un producto digital que destaque y se distinga por su calidad a la hora de navegar en ella.

Tanto en el bus, como en la web, siempre vamos a esperar tener el mejor “viaje” seguro.

Sobre el autor
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Angel Melgar Prado New Business Manager

Comunicador social (USMP) y amante de la publicidad. Ha liderado proyectos y equipos en diversas agencias, siempre con la habilidad de conectar ideas con resultados. En Aranea es quien abre puertas: representa a la agencia, genera nuevas alianzas y detecta oportunidades. Cuenta con un Máster en Transformación Digital y Desarrollo de Negocio por la Universitat de Barcelona.

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